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Mitsubishi Lancer Evo VI S2TMR 
 

En la historia del automovilismo deportivo existen coches que trascienden su condición mecánica para convertirse en auténticos iconos. Máquinas forjadas para competir que terminan escribiendo capítulos imborrables en la memoria colectiva del motorsport. El Mitsubishi Lancer Evolution es, sin duda, uno de ellos. Y dentro de esa ilustre saga, pocas unidades pueden presumir de una trayectoria tan especial como la S2 TMR, protagonista de este reportaje.

 

El vínculo entre Mitsubishi y el Campeonato del Mundo de Rallyes alcanzó su punto álgido a finales de los años noventa. Bajo la batuta de Ralliart, la división de alto rendimiento de la marca de los tres diamantes, el Lancer Evolution se convirtió en una referencia absoluta, culminando su dominio con los cuatro títulos mundiales consecutivos de Tommi Mäkinen entre 1996 y 1999. Pero más allá de los trofeos, fueron coches como este los que construyeron la leyenda.

 

La S2 TMR nació en noviembre de 1998 en las instalaciones de Ralliart Europe, concebida específicamente como una versión “Tarmac Spec”. Extremadamente ligera, con apenas 1.190 kg sobre la báscula, fue necesario añadir cubre cárteres de especificación Safari y lastres en el diferencial trasero para alcanzar el peso mínimo reglamentario de 1.230 kg. Una muestra del nivel de desarrollo al que había llegado Mitsubishi en aquella época.

Su estreno en competición no pudo ser más contundente. Tommi Mäkinen fue el encargado de ponerla en acción por primera vez en el Rallye de Montecarlo de 1999, donde llevó al Evo a lo más alto del podio. La unidad continuó su periplo sobre asfalto en Cataluña y Córcega, logrando una meritoria tercera posición y un sexto puesto respectivamente, consolidándose como una pieza clave en la ofensiva del equipo.

 

Pero la versatilidad siempre fue una de las grandes virtudes del Lancer Evolution. Tras su etapa en asfalto, la S2 TMR fue reconvertida a especificaciones de tierra para afrontar su debut sobre grava en el Rallye de Nueva Zelanda. Allí, en las antípodas, volvió a demostrar su potencial con una nueva victoria en manos de Mäkinen. 

 

Australia sería su última aparición de la temporada con el finlandés al volante, logrando un sólido cuarto puesto. Cinco participaciones en el campeonato, siendo el coche más utilizado por el piloto ese año, y un papel determinante en la consecución de su cuarto y último título mundial.

 

En el año 2000, la S2 TMR pasó a manos de Freddy Loix, quien la utilizó en las pruebas de Argentina y Australia, ambas sobre tierra. Fue precisamente en esta última donde una salida de pista puso fin a su carrera deportiva, aunque sin causar daños estructurales de gravedad. Poco después, el vehículo fue desmontado y reacondicionado parcialmente, conservando su configuración de grava, para convertirse en show car de Phillip Morris (Marlboro), recorriendo Europa como pieza de exposición en ferias y salones del motor.

 

Tras esa etapa promocional, el coche cayó en el olvido, permaneciendo almacenado durante años en unas antiguas instalaciones de la empresa. No sería hasta 2005 cuando la S2 TMR volvió a ver la luz, viajando a España para formar parte de una colección privada de vehículos ex Works. Su actual propietario emprendió entonces una minuciosa restauración, devolviéndole la vida con material original Ralliart, incluida la emblemática caja de cambios XTRAC y la suspensión de asfalto, de nuevo con su configuración de Montecarlo.

 

El resultado de ese trabajo fue reconocido oficialmente por MML Sport —antiguo equipo técnico de Mitsubishi Ralliart—, certificando el vehículo como original y otorgándole el codiciado pasaporte FIA GOLD. Hoy, esta S2 TMR es uno de los escasos Mitsubishi Lancer Evolution Grupo A oficiales que se conservan en estado de marcha en todo el mundo, junto a los ejemplares que custodia Andrew Cowan,ex fundador y director de Ralliart.

 

Agradecer a su propietario la generosidad y disponibilidad al permitirnos contar la historia de una máquina que no solo ganó rallies, sino que ayudó a definir una era irrepetible del Campeonato del Mundo de Rallyes.

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